- Es la primera vez- repuso al rato- que te veo iquietarte por el estado de tus hijos.
Mazzini volvió un poco la cara a ella con una sonrisa forzada:
- De nuestros hijos, ¿me parese?
- Bueno, de nuestros hijos. ¿Te gusta así?- alzó ella los ojos.
Esta vez Mazzini se expresó claramente:
- ¿Creo que no vas a decir que yo tengo la culpa, no?
- ¡Ah no! -se sonrio Berta, muy palida- ¡pero yo tampoco supongo!... ¡No faltaba más!... -murmuró.
- ¿Qué no faltaba mas?
- ¡Que si alguien tiene la culpa, no soy yo, entiéndelo bien!. Eso es lo que te queria decir.
Su marido la miro un momento, con brutal deseo de insultarla.
- ¡Dejemos! -articuló, secandose por fin las manos.
- Como quieras; pero si eso quieres decir...
- ¡Berta!
- ¡Como quieras!
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