viernes, 26 de junio de 2009


Cuando despertó y vio a su esposo sentado en su cama, sobraron los palabras de él... Hubo un silencio donde ambos se miraron y se escucharon sin decir nada. Él tomo su mano, ella tomo aire y dijo:

_Viaje mucho. Viví mucho. Nací en una de las familias mas ricas de mi país, jamás me faltó nada. Debía comportarme como lo hacían los demás, para mi, mi casa fue una cárcel sin salida. Toda la vida esperé a alguien que me sacara de allí y me llevara. Sólo que me llevara lejos a viajar por la vida. A viajar libres, a viajar con felicidad. Un día, como tanto yo soñaba, él vino, y me llevó lejos. Me dio felicidad, hizo mi sueño realidad: solo caminar por mi camino con alguien más, que me ame tanto como yo lo amo a él. Él se preguntó si el hombre maravilloso, soñado, que ella mencionaba era el. Ella no tardó en decirle:

_Mi vida hubiera sido vacía sin ti. Se les llenaron los ojos de lágrimas... a ambos. Y con su último suspiro de vida pronunció esas palabras, con más sinceridad que nunca: Te amo. Luego de decir esto... murió.

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